Mis Amigos

jueves, 6 de diciembre de 2018

MI ADIOS A JACA : AGOSTO 1966



Tenía apenas  casi 16 años cuando  aquel mes de Agosto del verano de 1966, salí  por última   vez de mi casa  y atravesé el  portal que da al  patio de mis  casas militares:
Casas Militares en los años 60
sólo una vieja  maleta, desgastada y saturada de  recuerdos, secretos  y cientos de  Kmts. en sus peregrinajes era mi única amiga y compañera. Los dos, de la mano con nuestra  soledad y  en  mutuo silencio, fuimos caminando por las calles adyacentes a nuestro querido barrio; primero  La Universidad de Verano, "mi" Instituto Domingo Miral, después  el Paseo y a la derecha el Gran Hotel, fueron los primeros entornos  en verme partir:    caminando con cierta apatía y con ese indeseado  revoltijo de tripas  que te dan esos nervios irrefrenables, mis ojos humedecidos  giraron   inconscientemente a mi derecha; ahí nítida y flamante  estaba mi fiel amiga y compañera,  siempre estática y omnipresente, 
Vista general de Jaca; Peña Oroel al fondo 
Oroel, dominando y protegiendo la ciudad con su inmensa mole y su singular sombra: “Ella” que sabe de mis secretos, aventuras y correrías, me ha visto crecer  jugar y pasear por sus laderas cada día y  siempre me ha hecho  sentir ese "segundo cariño maternal"  que te da salir a la calle y verla siempre ahí, vigilante y acogedora; el sentimiento que te trasmite es que nada te puede pasar, es enorme y te hace sentir arropado y seguro, está ahí siempre: casi me cuadré y  le rendí mi saludo particular, castrense.. en un silencio de complicidad mutuo,  le susurre con un guiño dirigido hacia su cruz: 
“volveremos a vernos amiga mía, no te olvides de mí, ya sabes que me debes “una” (esa “una”, es algo entre ella y yo, un secreto que algún  día revelaré, y que se corresponde con un deseo que me gustaría ver cumplido  algún día  )



Seguí mi camino,  giré  hacia a la izquierda y  desde el quiosco de “Manolita” me despedí  desde  la escalinata del Paseo; escenario de tantas y tantas aventuras y escarceos infantiles y juveniles; 
Entrada al Paseo, y quiosco de "Manolita"
Muchas tardes sentados en pandilla en  aquellos bancos en los que nos contábamos todas nuestras  ocurrencias  e ilusiones por cumplir;  o de alguna manera intentar  emular a nuestros héroes cinéfilos de entonces  lanzándonos y  revolcándonos  por  los jardines del mismo tras ver alguna película de indios y vaqueros en los Escolapios, o comentando las peripecias de  la última película de Tarzan;  también aquellos inocentes juegos y trastadas a las parejitas que se arrullaban entre achuchones y besuqueos en la penumbra de abetos y  farolas,
Carrito de golosinas "La Dulcinea"
para acabar luego sentados durante horas en algún  banco pelando  pipas  o degustando aquellos pepinillos avinagrados de la “Dulcinea” hasta la hora de regresar a casa.













Entrada a la calle Mayor años 60


Seguí hacia el norte, a mi derecha nos despedíamos mutuamente de   la calle Mayor, uno de los escenarios más emblemáticos de mi vida jacetana y de tantas paseos  arriba abajo sin nunca olvidar cantidad de  eventos que viví en ella y que se quedaba también con una  parte de mi historia;

Bar "Equiza" años 60




a mi izquierda el Bar Equiza, donde mi padre me animó por primera a probar una cerveza “San Miguel”;

jamás olvidare aquel  aroma a cebada y ese deje  amargo tan sutil de mi primera cerveza y que luego se convertiría en  una de mis bebidas  refrescantes preferidas.







Antigua Avda Primer Viernes de Mayo,
emisora Radio Jaca  y antena a la dcha 
 Continúe mi exilio en dirección  hacia la Ciudadela; al transitar  a la altura de  la tienda de los “Borau” no me puede contener; me detuve un minuto, alcé la vista hacia el cielo, y  al contemplar  la antena de Radio Jaca me invadió un ahogo que por momentos, se convirtió en  un nudo en la garganta: Al instante, mis  recuerdos se agitaron  como potros desbocados por mi cuerpo. Los recuerdos de mi infancia ante los micros y las ondas de radio Jaca se juntaban en un aquelarre infinito. Mis experiencias de la mano de mi padre y Sergio (mi hermano mayor) fueron algo que permanece en el alma  para toda la vida y  que esa experiencia  fue una de los  baluartes principales  que  marcaron  muchos  de mis valores como persona en el futuro.
Algunas de las experiencias que más recuerdo  de aquella emisora  fueron   sus  más que generosos  fines dedicados a la ayuda  por y para  la gente necesitada y desprotegida; ese fué  uno de los fines principales de aquella radio y sus conductores, y me enorgullece escribir y decir que el haber participado en alguna de esas campañas recolectando para ellos fue una experiencia increíble para mí, sobre todo cuando se acercaban fechas importantes  ; fue una gran pena que desapareciera para dar paso a otros proyectos de radios  mercantilistas y menos altruistas, evidentemente eran otros tiempos.

Tercer piso, Radio Jaca y antena



Me despedí  con la vista clavada en   la antena, y una  última mirada de soslayo al tercer  ventanal donde aún  entre sus paredes, se deben escuchar y  cohabitar  aquellas  historias radiofónicas y otros eventos de esos años inolvidables de su valiosa  historia ;  
con tristeza asentí con un gesto involuntario de mi cabeza, y  di la gracias por haber formado parte de su leyenda; muy pequeña,  pero una mínima  aportación  formando parte de  aquellos atrevidos  novatos, pioneros   que junto a mi padre y otros enamorados de la radio, se volcaron de un modo generoso y altruista para que Jaca fuera en lo posible la pionera de un referente radiofónico dentro de la geografía hispana y orgullo del pueblo jaqués.



Seguí caminando cargado con  mi maleta llena de sueños y recuerdos;  de frente Collarada con sus colores pardos  estivales me contemplaba;  sin su manto brillante  parece algo más acogedora, aunque con su vestido blanco invernal   inmaculado  destaca como una novia radiante; mirándola de frente y con una mueca de resignación  le susurre….


Collarada, la "Gran Dama Blanca"

“a ti también te echare de menos mi querida Dama Blanca”… aunque nunca llegué a pisar  su cima,  su silueta mágica erguida en el punto más alto del horizonte pirenaico que  se divisa desde Jaca, había sido muchas veces  protagonista, y la  Dama  gigante de mis aventuras inventadas y  soñadas de niño.













Entrada a la Ciudadela; al fondo Collarada"
Con la mirada fija en mi Dama  blanca   seguí caminado, al poco,   a  la altura  de la entrada de  la Ciudadela,  se quedó  grabado  en mi retina "el castillo", (la Ciudadela),  mi escenario favorito y marco de miles de juegos y  aventuras:  embadurnado en el  familiar  matiz gris oscuro y aunque  el color de la hierba de los glacis que lo flanquea  siempre le dan un contraste precioso,  con ese verde  intenso a veces, semejaba ante mi diferente, mohíno,  mustio, sin duda como queriendo   acompañarme   en mis taciturnos pensamientos de ésta despedida ingrata. A mi derecha también tenía otra despedida… el impresionante  portalón sombrío  de la catedral al fondo,  el que tantas veces había tenido que penetrar por infinidad de motivos, el que cada domingo a la doce tenías que estar presente en la misa  y casi pedir un recibo para justificar el lunes ante tu profesor en clase, bajo la amenaza de ser castigado si así no era; ese portalón también  se quedaba  y aún posee en su antro oscuro muchos  secretos, nostalgias y miedos de mi historia religiosa  jacetana.

Portalón de entrada a la Catedral 
Por mi mente pasaron por  breves instantes algunas  de las peripecias que viví bajo la disciplina eclesiástica de aquellos años  en los que los curas y la religión era  prioridad en todos los ámbitos, pero sobre todo en la educación docente; a mí concretamente  las formas de educar y priorizar  la religión bajo su autocracia  siempre basada en  el miedo y la coacción  me crearon un trauma transitorio del que afortunadamente y aunque  tardé algún tiempo lo supere.



Un poco más adelante, ya en la carretera de la estación,  me esperaban mis padres y mis hermanos que se habían adelantado con el resto del equipaje  en “el coche de la estación ”  a la altura de la vertical de la Escuela Militar; desde allí hasta la estación, recuerdo parte de  la conversación con mi padre sobre lo que dejábamos atrás;  “su querida Escuela Militar, ”
Panorámica de la Escuela Militar de Montaña 

esos años participando en numerosas marchas por los Pirineos, sus cursos de  ski y escalada, sus acogedoras  estancias en Candanchú,  y sobre todo sus peripecias militares por Ordesa, (a la que volvería yo en 1971 a rememorar un poco aquellos recuerdos).



 Mientras esperábamos en la estación  el tren que nos llevaría a otros parajes, acertaron a pasar por mi memoria como si de una película se tratara algunas de  las imágenes que habían formado parte de mi vida jacetana  y que ingenuamente creía podía guardármelas y llevármelas  conmigo allá donde fuese, como si se tratara de mi álbum de cromos-recuerdos: de hecho lo era, pues nunca en todos los sitios en los que después he estado he llegado a conocer un sitio como Jaca.


Estación de Jaca

 JACA, fue para mí,  y todavía lo es y será para siempre, el  santuario en el que mis sueños conviven aun con la imaginación y la ilusión de un niño que fuera de ahí no ha crecido, y que cuando pienso o  imagino ir o estar en Jaca, el tiempo transita en un bucle mágico que rememora continuamente aquellos recuerdos increíbles que conviven para siempre en mi memoria. Es difícil, lo sé, explicar ese sentimiento, supongo que hay que vivirlo para comprenderlo en su dimensión real.



 A lo lejos, procedente de Canfranc  y a través del valle que desemboca directamente en la estación, acercándose poco a poco,   se escuchaba  nítidamente  a través del  eco,
Puente de entrada a la estación de Jaca
el silbato  del  tren y el sonido ronco y agitado de la vieja locomotora de vapor refunfuñando  en su trayecto sobre el  corazón rocoso y quebradizo que precede  a la planicie jacetana, donde como premio a su esfuerzo titánico  seria reforzada con  otra hermana gemela para hacer el resto del trayecto montañoso hasta las llanuras de  Huesca . 


Sentado en uno de los bancos de la estación, y bajo el reloj que marcaba  el tiempo de espera, se paseo por mi mente  uno de mis primeros  recuerdos; creo, con cinco años y  mi padre me lleva por primera vez al colegió “Los Escolapios” .

uno de los cursos de escolapios con el Padre Tomas 
Una mañana gélida invernal,  acompañada de un recién nacido manto blanco. Había estado nevando toda la noche y creo recordar  que fue la primera vez en mi vida  que tuve conciencia de haber visto la nieve. Aunque de mi escaso paso por Escolapios apenas tengo vagos  recuerdos;  mi retentiva me lleva al  único que se quedó grabado en mi memoria,  y  fue el  transitar un año o dos en  una clase amplia, sin pupitres,  con los pies colgando y sentados todos los niños de  no más de 5 años, en fila y   en dos largos  bancos   con el “padre Tomas” de maestro y director de ceremonia;
nos daba las clases sin bajarnos de los mismos, cantando las tablas de multiplicar una y otra vez y rezando ave marías y padres nuestros, …   y otra era que mi hermano Sergio también estudiante del mismo centro pero 8 años mayor que yo,  me llevaba y traía siempre de casa a clase. Era mi “canguro”; después dos años en las escuelas  “Nacionales” , con maestros de primaria que recuerdo,  (D. Crescencio, D. José, D, Eduardo), 
Primer curso en las escuelas Nacionales:
el maestro D. Crescencio
fueron mis primeros tutores  antes de entrar en bachillerato. En medio y como complemento a todo ello, una infancia increíble en una acuarela de paisajes y entornos únicos e inimaginables en aquella época.











Ensimismado en mis recuerdos, y envuelto en una bufonada de vapor y relinchar  de ruedas metálicas, el tren reposa ya en el andén; No hay tiempo para más arrumacos en mis recuerdos, me subí  al  vagón de madera en medio todavía de una nube de vapor;
El canfranero en el anden 
con toda la  familia ya a bordo, me  acomodé en uno de aquellos vetustos bancos de madero que eran las butacas del vagón y elijo una ventanilla para observar cómo se alejan todos mis sueños; Eso sueños  que siempre guardare en mi cuerpo de adulto pero corazón de niño y que me harán mantener siempre  la ilusión  y   esperanza de volver a ese lugar sublime, que fue mi mundo mágico  y donde siempre descubro  motivación y deseos de regresar cada vez que lo he hecho a lo largo de los años.



Mi último recuerdo de Jaca aquella tarde de Agosto, fue de nuevo ver desvanecerse poco a poco en el horizonte  “mi Peña Oroel”; me preguntaba cuando volvería a verla otra vez, cuando podría volver a mis traviesas aventuras  con mis amigos por sus  veredas y senderos, esos que zigzagueando,  poco a poco te elevan  a su cumbre; 


Salida de le estación de Jaca  camino de Huesca,
mi amiga "Oroel" se despide de mi 
cuando volvería   a ver Jaca  desde la atalaya  de su cruz, y cuando volvería a disfrutar  de esas panorámicas con  las gigantescas moles montañosas  de nieve perenne que se recortan  en el horizonte pirenaico.  



Poco a poco el tren se iba alejando,  y el paisaje familiar como mis pensamientos, se iban diluyendo en una amalgama de sensaciones extrañas de mil sinsabores distintos que no sabía cómo manejar; se quedaba  ahí atrás y por mucho tiempo,  mi mejor época, mis sueños de niño, mi álbum de recuerdos, mis rincones más queridos,  mis mejores amigos,  mis secretos y una infancia que me iba a marcar toda mi vida.


martes, 4 de marzo de 2014

Buscándote en JACA....(tras tus pasos)


Quiero añadir esta historia a mi blog de recuerdos de Jaca;  algo que creo digno y justo  de incluir y relatar tal y como sucedió por ser una historia bonita sencilla y real.

Es increíble  lo que se puede lograr con el entusiasmo de una amistad sincera noble  y absoluta cuando es compartida incondicionalmente y se llega a alcanzar  gradualmente, la complicidad total…

¿Es posible  amar, enamorarse,  o sentir algo sorprendentemente mágico y especial por un lugar, por un  paraje, o por unas tierras o una comarca extraña para ti,  sin haber estado jamás  allí?..¿Sin conocerlo?… ¿sin ni siquiera haber sido tu cuna de nacimiento ni tener vínculo alguno,  y además estar situada a cientos de kilómetros de dónde vives? 

Y más sorprendente aun, ese cariño que poco a poco ha ido creciendo y fortaleciéndose   y ese afecto tan especial...   ¿tan  solo por lo que te han contado,  y has escuchado hablar de ese lugar en largas charlas vespertinas?... ¿es posible?

La respuesta coherente seria obviamente que no; y aunque en este relato me aparto un poco de mis experiencias jacetanas y no narro una de mis aventuras,  ni es uno de mis recuerdos de Jaca, si guarda relación con ellas, toda vez que la persona que protagoniza este  “post”,  -buena amiga y mejor persona-,  con la que he compartido horas y horas en la  distancia,  hablando de muchas cosas en común, pero en especial de Jaca y de Aragón); las conversaciones derivaban siempre hacia mi vida en Jaca... Mis recuerdos, mis episodios en la Peña Oroel, las aventuras en el río Aragón, mi vida en el instituto, mis correrías por Ordesa y en general de toda mi niñez en  plena naturaleza de aquellos tiempos; Sin pretenderlo, le transmití tanto apego y cariño por mi tierra, su naturaleza, sus gentes y su filosofía,   que sin saber ni entender la razón   se quedó hechizada y atraída inexorablemente por esa tierra de la que nunca había oído hablar antes.

Pues bien, un buen día de verano me  sorprendió;   sin decirme nada, se embarcó en una aventura kilométrica;  se subió a varios trenes y autobuses  para  realizar un largo viaje, desde el mismísimo corazón de Francia, pasando por Barcelona y Zaragoza hasta Jaca  -como su único objetivo-, con la única y precisa  ilusión  tan solo,  de hacer realidad, -durante unas cortas horas- esos sueños e ilusiones que poco a poco, fueron creciendo y anidado en su corazón después de escuchar y compartir mis recuerdos

No sabia hasta que punto esos sueños  que tantas veces  habíamos compartido los “vivía” tan intensamente como  para realizar  lo que  ella designó como  un “viaje en el tiempo”, desde mi  presente actual  a mi  pasado,  “buscándome” en todos esos sitios,     que yo le había descrito y narrado,   pasando por los lugares mas emblemáticos   y sitios  por los que yo había estado  o  vivido cuando era un niño décadas atrás..




Quiso después  regalarme este  relato, escrito por ella misma (como una crónica),  tal y como  percibió  las sensaciones y emociones de cada momento de su experiencia y lo tituló  
"tras “mis pasos”…

Este fué su relato,  que yo considero también parte de uno de mis momentos mas especiales dentro de mis recuerdos y de un valor añadido por ser algo infrecuente como he manifestado al principio de este post y como mi homenaje particular y especial para tan singular persona y mejor amiga.

Las fotos  de este relato  fueron tomadas por ella en su fugaz recorrido 

                                                           
Esta es su -crónica-relato- de su viaje "relámpago"  a Jaca y de sus impresiones personales:

 Julio 2008

--Seguro que con tu imaginación "marciana"  has supuesto que voy a recorrer y conocer  tus tierras y gozar de sus montañas, de sus ríos  y de sus paisajes pero……¡no!, --no será eso,  que es lo que deseo desde hace tiempo, pero te prometo que será « algo »

En este momento, voy dirección a Zaragoza,  sóla y en un autobús de línea. Salí esta mañana de casa dirección Barcelona y es justamente durante ese trayecto, que he leído  tu relato « Ordesa una gran aventura »; una vez más, me he metido en tu piel y de ahí ese deseo de darte un fuerte abrazo y mi SMS para ti.

Voy a la Expo2008 y con el ordenador de mi cabecita, los deseos de mi corazón y los poderes  mágicos que aporta mi  imaginación   pues…… ¡¡salió el plan!!

¡¡Un  día a Jaca!! -Puedes imaginar que a pie no haré gran cosa, pero aun así lo deseo desde hace mucho,  y espero un día de esta semana poder oler y ver tu tierra a la que he adoptado con mi corazón porque tú, y tus recuerdos me habéis  contagiado tu pasión por ella.

Quiero ver "tu casa" y « verte » a ti cruzar esa puerta...

Quiero ver el instituto al que ibas,  y verte en el patio del mismo,   lo que hoy es un parking,  como jugabas al balón e imaginar como charlabas y compartías   con tus amigos.

Quiero ver el puente de San Miguel, la calle Mayor, la Ciudadela y sobre todo la peña OROEL. ¿Cuantas veces habrás mirado hacia esa peña y cuantas veces habrás soñado desde lejos volverla a ver?

No será la aventura a Ordesa pero si mi  "aventura a Jaca".

La Estación de  las Delicias en Zaragoza es impresionante de grande, aquí una se pierde pero bueno, hablando, leyendo las indicaciones y con tiempo por delante, no hay problema.

A pesar de tener ya los horarios con bastante antelación, el problema surge cuando a cada conexión de  Internet los horarios cambian.

Veo la taquilla de la compañía que me llevara al destino tan deseado y el horario es el más tardío que tenía, es decir las 11.30.

Con mi billete en la mano me instalo en la sala de espera muy fresquita por cierto y escribo en mi « carnet de ruta »

Más de dos horas para recorrer 148 kilómetros, es decir unas cinco horas en total para poder ver, oler,  sentir y saborear  tu tierra .

A veces me pregunto si mis deseos de viajar aquí  hubiesen sido los mismos de ser otra persona diferente a ti,  quien me hubiese hablado de ese pedazo de Aragón, y francamente siempre saco la misma conclusión y es que NO;  el interés no hubiese sido el mismo. Tú me has transmitido con tus palabras tu pasión,  y el cariño tan grande que te tengo,  hace que desee conocerte y comprenderte mejor para compartir tu sueños, y eso espero encontrarlo en los rincones de tu pasado.

Falta un ratito para la salida voy a ver por donde esta ese autobús.

Voy camino de realizar un pedacito de mi sueño, estoy impaciente, mi corazón late rápido y solo tú puedes entender lo que siento.

 Mi familia con la que estoy en Zaragoza no puede comprender mi capricho;  (son sus palabras) de este viajecito, han intentado disuadirme por todos los medios, pero ya ves que sin éxito. « ¿Cómo es posible venir tan pocos días en un viaje tan largo y pesado(14/16 horas)en autobús y tener aun ganas de pasarte un montón de horas más para una visita relámpago a Jaca ¿ Pero que crees que vas a ver en Jaca ?» -Ya pueden hablar, mi decisión estaba tomada y no han logrado cambiarla.

 Tú y yo no nos veremos nunca, pero esta  es mi forma personal  de estar con mi amigo, de estar  cerca de ti y de sentir esa amistad tan especial que hemos sembrado y que nos ha unido. 

Nuestros destinos y la distancia no han permitido que nos conozcamos físicamente pero nuestros corazones y sueños caminan de la mano... compartimos muchas ideas y pasiones y algunas se pueden cumplir..conocer esta parte alto aragonesa, es uno de esos sueños.

--Cuando dejas salir al marciano que hay en ti,  y como cuando pones todo tu sentimiento  y pasión cuando describes y hablas de tu tierra, me digo que nuestra relación es especialmente diferente, mágica y mi deseo es que siempre estemos en la misma onda, y que nada lo rompa, creo que tú también piensas igual. 

--Parada en Huesca, un montón de gente agrupada espera para subir al autobús, yo los miro y dejo vagabundear mi imaginación…….Aquel hombre parece de la edad de Jorge, ¿será algún conocido de él ?..¡¡¡huyyyyyyy!!!  -aquel tiene cara de militar -(no conozco a ninguno... jajajaja...)

¿Será su amigo Vicente, el mejor amigo que tuvo en su infancia,  el hermano de María ?……..aquella mujer podría ser Mari...y así -divagando-  imagino una y otra historia relacionadas con tus narraciones de Ordesa..

Veo Huesca de paso y por un momento pienso que tú también viviste aquí, pero no llego a recordar si fue antes o después de Jaca.

Solo veo la parte nueva e impersonal, sin alma, muchos paneles de abejas y mucho campo desierto . La carretera circunvala y bordea la ciudad sin apenas poder apreciarla poniendo rápido rumbo hacia las montañas que veo al norte.

El paisaje ha cambiado totalmente , subimos un puerto, creo que se llama  “Monrepos”  hay varias curvas y después unos túneles, empiezo a notar la presión de la altura en mis oídos. La carretera está entre montañas de poca altura pero ya con vegetación diferente. Abetos o de esta familia, flores amarillas pequeñas como bolitas en gran cantidad. Nada más cambiar el paisaje he visto a pocos metros una ave rapaz volar majestuosamente ¿sería un quebrantahuesos? De esos de los que me hablabas de Ordesa?

Llego a Jaca y bajo del autobús... recojo mi cámara y rápidamente comienzo a vagabundear por Jaca; no conozco nada y me dejo llevar por intuición; Hago fotos a edificios que me parecen interesantes, comienzo a pensar que todo esto  fué tu "casa" que  lo debes conocer como tu palma de la mano,  que lo has recorrido miles de veces y cuando veas mi reportaje fotográfico te identificaras con casi todo y me explicaras que son cada uno de ellos… Entro en un paseo muy grande lleno de jardines  enormes y frondosos  árboles, también paso al lado de un kiosco de música que he visto en algunas fotos que tú me enviaste, y sin buscarlo me doy de bruces con las casas militares, saco fotos y miro y reconozco el balcón de tu casa desde el que veías esas tormentas tan formidables...(me lo has explicado tantas veces),  ahora hay casas y edificios de apartamentos en todo alrededor, y ya no está el canal,  pero cierro por un momento los ojos e imagino  perfectamente como sería el paisaje entonces, por cómo me lo  describías.

Después de ver tu casa y oírte (conversación con el móvil) siento que la emoción me desborda y me siento por unos breves momentos en el jardín del kiosco de música mientras  un nudo en la garganta hace que unas lágrimas de emoción desborden  mis mejillas... es increíble estar en el mismo sitio, casi sin cambios, en el  que tú estuviste tantos años atrás  y que lo reconozca perfectamente por tus explicaciones en nuestras charlas informales... si cerrara los ojos,  casi podría ver los músicos que tocaban alguno de los domingos  de las fiestas patronales..

En tus maravillosos años aquí, no estuve contigo, desconocíamos la existencia el uno del otro, pero el caminar ahora sobre tus pasos, me hace sentir bien y compartir más y mejor aún, lo que sientes por esta tierra. Es un orgullo sentirlo y te comprendo muy bien. 

Paseo por la calle Mayor… hace mucho calor, son las horas centrales de un día de julio y está desierta a estas horas; El Ayuntamiento me llama mucho la atención y entro dentro del recinto; curioseo un poquito y veo una enorme campana a la que fotografío también (seguro que tú conoces su historia, ¿a qué si?)


Sigo callejeando y sacando fotos para comentarlas contigo cuando te las envíe, me hará mucha ilusión que me hables de cada una de ellas, yo lo estoy haciendo con todo mi cariño y casi “viéndote” en cada una de ellas (imaginándolo, mejor dicho), serán un pequeño tesoro que me llevaré conmigo y recordaré siempre de esta visita inesperada,  increíble y original .

Me has preguntado por Ordesa…-qué más quisiera yo que poder hablarte de ella-, pero espero encontrar un día otra oportunidad como la de hoy para poder seguir «  tu ruta « más allá de esta preciosa ciudad.

Han sido sólo horas, muy poco tiempo pero muy intenso y lleno de emoción. Ni siquiera he podido visitar el interior de la Ciudadela porque abría muy tarde,¡¡ pero qué importa!! ¡¡Lo conseguí!! Conseguí ver un pedacito de lo que llevas en tu corazón.

Oroel………..Oroel………tanto tiempo nombrándola y viéndola en la pequeña pantalla de mi ordenador, y hoy estaba ahí, imponente ante mí…¿cuantos secretos guardará de ti y como me gustaría que pudiera hablar para contármelos?

Todo ha pasado muy rápido… No sé cuántas fotos he tirado; he fotografiado todo lo que se ha puesto por delante para llevármelo conmigo y así tener  atrapado en mi cámara a “tu querida Jaca”, que me ha seducido incondicionalmente y   a la que sin remisión he adoptado también para siempre en mi corazón.. Ahora puedo decir que soy también jacetana de adopción.

Me voy de Aragón, me voy de España y siento una infinita tristeza. ¿Para qué soñar? ¿Para qué sirve imaginar? Quizá la sabiduría seria buscar en la realidad la felicidad, posiblemente por el camino del conformismo, no sé, la verdad no lo sé. Cuando sueñas y deseas cosas que sabes que jamás se realizaran es duro seguir soñando despierto. 


Sabiduría….madurez, es un camino con tropiezos, decepciones, dudas y caídas. Mientras haya fuerza para levantarse y mirar donde hay luz (creo que todos tenemos pero no siempre la vemos) es la esperanza a la sonrisa. Buscar la paz y la felicidad en uno mismo es algo que me parece muy difícil pero que puede que se aprenda,  aunque eso es egoísmo, ¿no?  Esto es pura filosofía y sale del tema de este escrito destinado a ti.



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El viaje llega a su fin y con él este escrito para ti.

Ha sido una estancia muy corta y muy cansada debido a tantísimas horas en autobús y al calor, pero he pasado unos días con momentos muy gratos e intensos y me llevo conmigo muchos recuerdos que serán energía para “tirar p´a  lante”.

Zaragoza, una ciudad en la que me siento bien, buenos momentos con los familiares y con mi entrañable y viejo amigo, la EXPO y sobre todo algo que deseaba desde hacía tanto tiempo, el visitar tu pasado que aunque fue  cortísimo estuvo cargado de mucha emoción. Al menos de alguna manera me sentí muy cerca de ti.

Mi querido amigo, no olvides nunca al marciano que hay en ti que es excepcional, y aunque la vida, la rutina, las obligaciones, la realidad de cada día te alejen de él, que sea solo temporal, porque si no,  perderías  ese poder que tienes de transmitir tan bien tus sentimientos y pasiones que conservas en tu corazón  por tu tierra.

Quisiera poder darte ahora mismo un abrazo largo, fuerte, muy fuerte y a través de él mostrarte y hacerte sentir cuanto te aprecio mi querido amigo.
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Mi abrazo fuerte y cálido también para ti, mi querida amiga.. estuviste poco tiempo en Jaca, pero te llevaste contigo un "cachito" de mi historia y de esa magia de Jaca,  y eso siempre será algo que compartiremos y que nos unirá  todavía un poquito más, porque esa magia  "atrapa", "enamora", "seduce" y "embruja"  para siempre,  a todo el que la pisa y compartirla contigo es todo un privilegio.