Mis Amigos

martes, 4 de marzo de 2014

Buscándote en JACA....(tras tus pasos)


Quiero añadir esta historia a mi blog de recuerdos de Jaca;  algo que creo digno y justo  de incluir y relatar tal y como sucedió por ser una historia bonita sencilla y real.

Es increíble  lo que se puede lograr con el entusiasmo de una amistad sincera noble  y absoluta cuando es compartida incondicionalmente y se llega a alcanzar  gradualmente, la complicidad total…

¿Es posible  amar, enamorarse,  o sentir algo sorprendentemente mágico y especial por un lugar, por un  paraje, o por unas tierras o una comarca extraña para ti,  sin haber estado jamás  allí?..¿Sin conocerlo?… ¿sin ni siquiera haber sido tu cuna de nacimiento ni tener vínculo alguno,  y además estar situada a cientos de kilómetros de dónde vives? 

Y más sorprendente aun, ese cariño que poco a poco ha ido creciendo y fortaleciéndose   y ese afecto tan especial...   ¿tan  solo por lo que te han contado,  y has escuchado hablar de ese lugar en largas charlas vespertinas?... ¿es posible?

La respuesta coherente seria obviamente que no; y aunque en este relato me aparto un poco de mis experiencias jacetanas y no narro una de mis aventuras,  ni es uno de mis recuerdos de Jaca, si guarda relación con ellas, toda vez que la persona que protagoniza este  “post”,  -buena amiga y mejor persona-,  con la que he compartido horas y horas en la  distancia,  hablando de muchas cosas en común, pero en especial de Jaca y de Aragón); las conversaciones derivaban siempre hacia mi vida en Jaca... Mis recuerdos, mis episodios en la Peña Oroel, las aventuras en el río Aragón, mi vida en el instituto, mis correrías por Ordesa y en general de toda mi niñez en  plena naturaleza de aquellos tiempos; Sin pretenderlo, le transmití tanto apego y cariño por mi tierra, su naturaleza, sus gentes y su filosofía,   que sin saber ni entender la razón   se quedó hechizada y atraída inexorablemente por esa tierra de la que nunca había oído hablar antes.

Pues bien, un buen día de verano me  sorprendió;   sin decirme nada, se embarcó en una aventura kilométrica;  se subió a varios trenes y autobuses  para  realizar un largo viaje, desde el mismísimo corazón de Francia, pasando por Barcelona y Zaragoza hasta Jaca  -como su único objetivo-, con la única y precisa  ilusión  tan solo,  de hacer realidad, -durante unas cortas horas- esos sueños e ilusiones que poco a poco, fueron creciendo y anidado en su corazón después de escuchar y compartir mis recuerdos

No sabia hasta que punto esos sueños  que tantas veces  habíamos compartido los “vivía” tan intensamente como  para realizar  lo que  ella designó como  un “viaje en el tiempo”, desde mi  presente actual  a mi  pasado,  “buscándome” en todos esos sitios,     que yo le había descrito y narrado,   pasando por los lugares mas emblemáticos   y sitios  por los que yo había estado  o  vivido cuando era un niño décadas atrás..




Quiso después  regalarme este  relato, escrito por ella misma (como una crónica),  tal y como  percibió  las sensaciones y emociones de cada momento de su experiencia y lo tituló  
"tras “mis pasos”…

Este fué su relato,  que yo considero también parte de uno de mis momentos mas especiales dentro de mis recuerdos y de un valor añadido por ser algo infrecuente como he manifestado al principio de este post y como mi homenaje particular y especial para tan singular persona y mejor amiga.

Las fotos  de este relato  fueron tomadas por ella en su fugaz recorrido 

                                                           
Esta es su -crónica-relato- de su viaje "relámpago"  a Jaca y de sus impresiones personales:

 Julio 2008

--Seguro que con tu imaginación "marciana"  has supuesto que voy a recorrer y conocer  tus tierras y gozar de sus montañas, de sus ríos  y de sus paisajes pero……¡no!, --no será eso,  que es lo que deseo desde hace tiempo, pero te prometo que será « algo »

En este momento, voy dirección a Zaragoza,  sóla y en un autobús de línea. Salí esta mañana de casa dirección Barcelona y es justamente durante ese trayecto, que he leído  tu relato « Ordesa una gran aventura »; una vez más, me he metido en tu piel y de ahí ese deseo de darte un fuerte abrazo y mi SMS para ti.

Voy a la Expo2008 y con el ordenador de mi cabecita, los deseos de mi corazón y los poderes  mágicos que aporta mi  imaginación   pues…… ¡¡salió el plan!!

¡¡Un  día a Jaca!! -Puedes imaginar que a pie no haré gran cosa, pero aun así lo deseo desde hace mucho,  y espero un día de esta semana poder oler y ver tu tierra a la que he adoptado con mi corazón porque tú, y tus recuerdos me habéis  contagiado tu pasión por ella.

Quiero ver "tu casa" y « verte » a ti cruzar esa puerta...

Quiero ver el instituto al que ibas,  y verte en el patio del mismo,   lo que hoy es un parking,  como jugabas al balón e imaginar como charlabas y compartías   con tus amigos.

Quiero ver el puente de San Miguel, la calle Mayor, la Ciudadela y sobre todo la peña OROEL. ¿Cuantas veces habrás mirado hacia esa peña y cuantas veces habrás soñado desde lejos volverla a ver?

No será la aventura a Ordesa pero si mi  "aventura a Jaca".

La Estación de  las Delicias en Zaragoza es impresionante de grande, aquí una se pierde pero bueno, hablando, leyendo las indicaciones y con tiempo por delante, no hay problema.

A pesar de tener ya los horarios con bastante antelación, el problema surge cuando a cada conexión de  Internet los horarios cambian.

Veo la taquilla de la compañía que me llevara al destino tan deseado y el horario es el más tardío que tenía, es decir las 11.30.

Con mi billete en la mano me instalo en la sala de espera muy fresquita por cierto y escribo en mi « carnet de ruta »

Más de dos horas para recorrer 148 kilómetros, es decir unas cinco horas en total para poder ver, oler,  sentir y saborear  tu tierra .

A veces me pregunto si mis deseos de viajar aquí  hubiesen sido los mismos de ser otra persona diferente a ti,  quien me hubiese hablado de ese pedazo de Aragón, y francamente siempre saco la misma conclusión y es que NO;  el interés no hubiese sido el mismo. Tú me has transmitido con tus palabras tu pasión,  y el cariño tan grande que te tengo,  hace que desee conocerte y comprenderte mejor para compartir tu sueños, y eso espero encontrarlo en los rincones de tu pasado.

Falta un ratito para la salida voy a ver por donde esta ese autobús.

Voy camino de realizar un pedacito de mi sueño, estoy impaciente, mi corazón late rápido y solo tú puedes entender lo que siento.

 Mi familia con la que estoy en Zaragoza no puede comprender mi capricho;  (son sus palabras) de este viajecito, han intentado disuadirme por todos los medios, pero ya ves que sin éxito. « ¿Cómo es posible venir tan pocos días en un viaje tan largo y pesado(14/16 horas)en autobús y tener aun ganas de pasarte un montón de horas más para una visita relámpago a Jaca ¿ Pero que crees que vas a ver en Jaca ?» -Ya pueden hablar, mi decisión estaba tomada y no han logrado cambiarla.

 Tú y yo no nos veremos nunca, pero esta  es mi forma personal  de estar con mi amigo, de estar  cerca de ti y de sentir esa amistad tan especial que hemos sembrado y que nos ha unido. 

Nuestros destinos y la distancia no han permitido que nos conozcamos físicamente pero nuestros corazones y sueños caminan de la mano... compartimos muchas ideas y pasiones y algunas se pueden cumplir..conocer esta parte alto aragonesa, es uno de esos sueños.

--Cuando dejas salir al marciano que hay en ti,  y como cuando pones todo tu sentimiento  y pasión cuando describes y hablas de tu tierra, me digo que nuestra relación es especialmente diferente, mágica y mi deseo es que siempre estemos en la misma onda, y que nada lo rompa, creo que tú también piensas igual. 

--Parada en Huesca, un montón de gente agrupada espera para subir al autobús, yo los miro y dejo vagabundear mi imaginación…….Aquel hombre parece de la edad de Jorge, ¿será algún conocido de él ?..¡¡¡huyyyyyyy!!!  -aquel tiene cara de militar -(no conozco a ninguno... jajajaja...)

¿Será su amigo Vicente, el mejor amigo que tuvo en su infancia,  el hermano de María ?……..aquella mujer podría ser Mari...y así -divagando-  imagino una y otra historia relacionadas con tus narraciones de Ordesa..

Veo Huesca de paso y por un momento pienso que tú también viviste aquí, pero no llego a recordar si fue antes o después de Jaca.

Solo veo la parte nueva e impersonal, sin alma, muchos paneles de abejas y mucho campo desierto . La carretera circunvala y bordea la ciudad sin apenas poder apreciarla poniendo rápido rumbo hacia las montañas que veo al norte.

El paisaje ha cambiado totalmente , subimos un puerto, creo que se llama  “Monrepos”  hay varias curvas y después unos túneles, empiezo a notar la presión de la altura en mis oídos. La carretera está entre montañas de poca altura pero ya con vegetación diferente. Abetos o de esta familia, flores amarillas pequeñas como bolitas en gran cantidad. Nada más cambiar el paisaje he visto a pocos metros una ave rapaz volar majestuosamente ¿sería un quebrantahuesos? De esos de los que me hablabas de Ordesa?

Llego a Jaca y bajo del autobús... recojo mi cámara y rápidamente comienzo a vagabundear por Jaca; no conozco nada y me dejo llevar por intuición; Hago fotos a edificios que me parecen interesantes, comienzo a pensar que todo esto  fué tu "casa" que  lo debes conocer como tu palma de la mano,  que lo has recorrido miles de veces y cuando veas mi reportaje fotográfico te identificaras con casi todo y me explicaras que son cada uno de ellos… Entro en un paseo muy grande lleno de jardines  enormes y frondosos  árboles, también paso al lado de un kiosco de música que he visto en algunas fotos que tú me enviaste, y sin buscarlo me doy de bruces con las casas militares, saco fotos y miro y reconozco el balcón de tu casa desde el que veías esas tormentas tan formidables...(me lo has explicado tantas veces),  ahora hay casas y edificios de apartamentos en todo alrededor, y ya no está el canal,  pero cierro por un momento los ojos e imagino  perfectamente como sería el paisaje entonces, por cómo me lo  describías.

Después de ver tu casa y oírte (conversación con el móvil) siento que la emoción me desborda y me siento por unos breves momentos en el jardín del kiosco de música mientras  un nudo en la garganta hace que unas lágrimas de emoción desborden  mis mejillas... es increíble estar en el mismo sitio, casi sin cambios, en el  que tú estuviste tantos años atrás  y que lo reconozca perfectamente por tus explicaciones en nuestras charlas informales... si cerrara los ojos,  casi podría ver los músicos que tocaban alguno de los domingos  de las fiestas patronales..

En tus maravillosos años aquí, no estuve contigo, desconocíamos la existencia el uno del otro, pero el caminar ahora sobre tus pasos, me hace sentir bien y compartir más y mejor aún, lo que sientes por esta tierra. Es un orgullo sentirlo y te comprendo muy bien. 

Paseo por la calle Mayor… hace mucho calor, son las horas centrales de un día de julio y está desierta a estas horas; El Ayuntamiento me llama mucho la atención y entro dentro del recinto; curioseo un poquito y veo una enorme campana a la que fotografío también (seguro que tú conoces su historia, ¿a qué si?)


Sigo callejeando y sacando fotos para comentarlas contigo cuando te las envíe, me hará mucha ilusión que me hables de cada una de ellas, yo lo estoy haciendo con todo mi cariño y casi “viéndote” en cada una de ellas (imaginándolo, mejor dicho), serán un pequeño tesoro que me llevaré conmigo y recordaré siempre de esta visita inesperada,  increíble y original .

Me has preguntado por Ordesa…-qué más quisiera yo que poder hablarte de ella-, pero espero encontrar un día otra oportunidad como la de hoy para poder seguir «  tu ruta « más allá de esta preciosa ciudad.

Han sido sólo horas, muy poco tiempo pero muy intenso y lleno de emoción. Ni siquiera he podido visitar el interior de la Ciudadela porque abría muy tarde,¡¡ pero qué importa!! ¡¡Lo conseguí!! Conseguí ver un pedacito de lo que llevas en tu corazón.

Oroel………..Oroel………tanto tiempo nombrándola y viéndola en la pequeña pantalla de mi ordenador, y hoy estaba ahí, imponente ante mí…¿cuantos secretos guardará de ti y como me gustaría que pudiera hablar para contármelos?

Todo ha pasado muy rápido… No sé cuántas fotos he tirado; he fotografiado todo lo que se ha puesto por delante para llevármelo conmigo y así tener  atrapado en mi cámara a “tu querida Jaca”, que me ha seducido incondicionalmente y   a la que sin remisión he adoptado también para siempre en mi corazón.. Ahora puedo decir que soy también jacetana de adopción.

Me voy de Aragón, me voy de España y siento una infinita tristeza. ¿Para qué soñar? ¿Para qué sirve imaginar? Quizá la sabiduría seria buscar en la realidad la felicidad, posiblemente por el camino del conformismo, no sé, la verdad no lo sé. Cuando sueñas y deseas cosas que sabes que jamás se realizaran es duro seguir soñando despierto. 


Sabiduría….madurez, es un camino con tropiezos, decepciones, dudas y caídas. Mientras haya fuerza para levantarse y mirar donde hay luz (creo que todos tenemos pero no siempre la vemos) es la esperanza a la sonrisa. Buscar la paz y la felicidad en uno mismo es algo que me parece muy difícil pero que puede que se aprenda,  aunque eso es egoísmo, ¿no?  Esto es pura filosofía y sale del tema de este escrito destinado a ti.



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El viaje llega a su fin y con él este escrito para ti.

Ha sido una estancia muy corta y muy cansada debido a tantísimas horas en autobús y al calor, pero he pasado unos días con momentos muy gratos e intensos y me llevo conmigo muchos recuerdos que serán energía para “tirar p´a  lante”.

Zaragoza, una ciudad en la que me siento bien, buenos momentos con los familiares y con mi entrañable y viejo amigo, la EXPO y sobre todo algo que deseaba desde hacía tanto tiempo, el visitar tu pasado que aunque fue  cortísimo estuvo cargado de mucha emoción. Al menos de alguna manera me sentí muy cerca de ti.

Mi querido amigo, no olvides nunca al marciano que hay en ti que es excepcional, y aunque la vida, la rutina, las obligaciones, la realidad de cada día te alejen de él, que sea solo temporal, porque si no,  perderías  ese poder que tienes de transmitir tan bien tus sentimientos y pasiones que conservas en tu corazón  por tu tierra.

Quisiera poder darte ahora mismo un abrazo largo, fuerte, muy fuerte y a través de él mostrarte y hacerte sentir cuanto te aprecio mi querido amigo.
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Mi abrazo fuerte y cálido también para ti, mi querida amiga.. estuviste poco tiempo en Jaca, pero te llevaste contigo un "cachito" de mi historia y de esa magia de Jaca,  y eso siempre será algo que compartiremos y que nos unirá  todavía un poquito más, porque esa magia  "atrapa", "enamora", "seduce" y "embruja"  para siempre,  a todo el que la pisa y compartirla contigo es todo un privilegio.





miércoles, 24 de julio de 2013

Aquellos veranos en el río Aragon





Verano en Jaca:

Julio y Agosto  de los  años  sesenta;  calor y sonidos chillones de cigarras y grillos a la vez... los veranos de  Jaca suelen  ser bastante cálidos,   pero eran  y creo que lo siguen siendo,   de un   calor  seco y soportable;  contrasta muy lejos de ese otro  calor estival  húmedo y pegajoso  del litoral Mediterráneo al que nunca me he acostumbrado y  que llevo años soportando desde que me fuí  de Jaca.

Queco, Chiqui, Nana y yo junto a las aguas del Aragon 



Hoy, cincuenta y pico años después, en el  pequeño pueblo de Tarragona, donde resido,  y mientras estoy ojeando  un libro,  observo a mis nietos como se bañan y juguetean  en la  piscina hinchable instalada  en el pequeño  jardín de mí casa.


 Sus juegos entre risas y chapoteos consiguen que por unos instantes el compartimento estanco de mi memoria, donde están guardados  todos mis recuerdos,  se libere y rescate  una época y etapa completamente diferente y casi olvidada; la de mi infancia, y la de aquellos veraneos en el río Aragón con mis padres y hermanos.  

Recuerdo bastante  bien, la que fue primera vez que fuimos  a bañarnos a  “la playa” en Jaca. Papá nos había hablado muchas veces que en verano nos llevaría a una “playa” especial  que hay en Jaca, rodeada de montaña,  prados de hierba  y árboles,  con unas aguas cristalinas y  frescas, y  que no hay en ningún otro lugar, solo allí.
Pablito, Chiqui, Nana y Queco; al fondo el viejo molino

 Un sábado de Julio de ese verano. Papá nos propuso  que  nos llamaría a las siete de la mañana del domingo para preparar con tiempo todos los trastos y bártulos que nos hacían falta para pasar el día en la “playa.”

A las siete y un minuto de la mañana,   y al toque de diana de papá,  saltamos como gatos de las literas al suelo para  coger rápidamente turno para el lavabo; (siendo tantos hermanos había que espabilarse bastante para no ser el último, y a veces hasta entrabamos al WC de dos en dos );  necesidades fisiológicas urgentes, asearse, peinarse, y colocarse el bañador eran las tareas inmediatas, y acto seguido en fila hacia el “comedor-cocina” para un desayuno rápido y frugal ; mamá ya estaba en guardia desde hacía una hora antes y lo tenía todo controlado…
Cinco hermanos, rodeando a
 Ballesteros, amigo de mi padre

 Una taza de café de puchero y  una tostada de pan untado en aceite para cada uno - puedo decir con cierta satisfacción- que por entonces era el desayuno más rico que se podía tomar en aquel momento (eran otros tiempos, pero -¡¡qué bueno estaba Dios!!-   (muchas  veces he hecho mía la frase de mi padre,  –mirando hacia aquellos duros tiempos) -decía, que éramos muy pobres, sí, pero muy felices también-

En  la puerta de la calle, apilados, unos cestos de mimbre  y alguna mochila con la comida preparada por mamá, mas la bebida (agua)  y trastos para subsistir en la “playa”, íbamos a pasar el día entero y no podíamos dejarnos nada, ni las gorras para el sol, ni los flotadores ni la colchoneta  hinchable para navegar.
 Surcando las aguas del Aragón

Era la primera vez, tanto mis hermanos como yo estábamos fascinados e ilusionados con esta novedosa  aventura, hasta ahora los únicos chapuzones  que nos hemos dado han sido en el canal que transita al lado de nuestras casas militares y por otro lado, si  Jaca no tiene mar… entonces ¿a qué playa nos llevan Papá y Mamá?, a nuestras edades que oscilaban desde los dos  años hasta mis once, apenas  nos habíamos  alejado por nuestra cuenta,   más allá del paseo y  los glacis y ya digo,  aparte del canal no habíamos visto otra corriente ni masa de agua en nuestro entorno; solo postales de Barcelona y su puerto, y otras de playas de Málaga,   en fin, pronto saldríamos de dudas, pero no dejábamos de hacer preguntas sin parar a papá, que miraba de reojo a mamá y sonreían con un  cierto grado de complicidad.

Papá navegando tambien a favor de corriente
Papá y Mamá se repartieron entre los dos, los cestos más voluminosos, y mis hermanos y yo, llevábamos cada uno parte de los bártulos playeros. Nos pusimos en marcha caminando hacia el paseo, lo cruzamos,  luego tomamos una bajada de pista forestal  hacia la izquierda, camino de  Asieso: creo que quienes nos miraban al pasar (éramos un tropel caminando en masa) se deberían preguntar si no nos habíamos escapado de algún cuento, comparándonos seguro, con  la divertida familia Ulises del TBO; entonces no había apenas  coches, bueno quizá media docena en todo Jaca, pero no recuerdo ni que modelos se fabricaban entonces.  Creo que eran grandes, negros y muy cuadrados los que había visto un par de veces circular por alguna calle, pero desde luego ni pensar que pudiéramos disponer de alguno… eso era un lujo inalcanzable.

Una vez abajo del todo, al final de la cuesta, en un recodo hacia la izquierda, aparece de pronto un puente y a sus pies el enorme  río Aragón; desde nuestra perspectiva, mis hermanos y yo  quedamos  sobrecogidos en un primer instante, nunca habíamos visto tan de  cerca  un  río ni en sueños y la realidad nos superó con creces la imaginación que teníamos  de un río. La corriente del agua en esa época del año, era mansa y serena,  la  presa que retenía las aguas,  a nuestra derecha rugía  suavemente   y  acompasaba  al murmullo del silencioso paisaje de su alrededor.
Papá enseñándonos a saltar de cabeza

-Aquí está la “playa”- dijo papá, esta es la playa “especial”  de la que os hablé,  y os lo vais a pasar estupendamente:  vamos a ir a ese sitio y  acampar cerca de la orilla:-  poco a poco fuimos bajando y caminando  por el escarpado sendero que serpentea las aguas del río Aragón; El sendero curveaba entre maleza y zarzamoras;  nos fuimos abriendo paso hasta llegar  a un prado de hierba,  rodeada de árboles y flores silvestres, cerca de un viejo molino, allí el río  en un suave meandro, configura una estupenda “badina” de aguas frías,  claras y serenas  perfectas para nadar. Nos encontramos en ese punto, con otras familias, vecinos nuestros de las casas militares,  que acababan de llegar también y que habían quedado con papa y mama para pasar el día todos juntos.

Acampados, y organizados, nos fuimos de cabeza al río; ninguno sabíamos nadar; así,  con los arcaicos  flotadores ajustados a  nuestro pecho  nos lanzamos desafiando  a las frías aguas del Aragón, una y otra vez, disfrutando por primera vez de un baño en la “especial playa” de Jaca. Papá y mamá sonreían y seguían todos nuestros juegos, papá se unió a nuestras travesuras  y era el primero en lanzarse al agua, nadar y darnos los primeros consejos acuáticos.

Enseñando músculos

con Rapitan detrás de mi
Por turnos nos alternábamos para navegar con la única colchoneta hinchable, deslizándonos por la suave corriente; era una delicia navegar con las manos como improvisados remos, con los ojos fijos en la superficie e  imaginar  o distinguir por debajo del agua las siluetas de las truchas acompañando nuestra travesía fluvial. 

Nadando, jugando y buscando madrillas y renacuajos, las horas pasaron volando, y solo el ronroneo  acompañado  de ese vacío inequívoco del estómago nos avisó de la hora de comer: papá ya nos estaba llamando y pronto nos reunimos en la pequeña pradera, -sentados en improvisadas sillas de piedras- todos alrededor de nuestros bártulos. Mamá ya había preparado una copiosa y suculenta ensaladilla de tomate con atún acompañada de un no menos sabroso  bocadillo de tortilla de patatas que había cocinado la noche anterior, y que estaba de miedo.
Queco, buscando renacuajos 

Nunca lo supe y aun no sé porque será, pero esas ensaladillas de tomate aderezadas en el campo, y esos bocadillos de tortilla de patatas que hacia mamá, jamás han tenido el mismo sabor  que la que haces y comes en casa habitualmente,  aunque tienen los mismos ingredientes. Todavía hoy, tantos años después, aún sigo "viendo oliendo y saboreando" aquellas comidas campestres que repetimos cada domingo que bajamos al río, en  los veranos que compartimos  en esa preciosa tierra.

Luego había que esperar tres horas para la digestión si comías tomate,  tampoco nunca supe porque regla de tres, era así… si no comías tomate  eran dos horas solamente. Papá nunca me lo aclaró del todo, me decía  que era así y ya está.

Papá llamándonos; es la hora de comer
Esas horas de espera las dedicábamos a buscar renacuajos, grillos y pececillos un ratillo, y luego mirando como jugaban los mayores  al “remigio” o al “guiñote” hasta la hora del nuevo y ultimo baño, sobre las seis de la tarde. Así -mirando- aprendí yo a jugar al “remigio”, papa decía que era cosa de mayores y que me limitara a mirar como jugaban ellos; el caso es que miré tanto y aprendí tan  rápido que me encapriché en que me dejaran jugar una partida: Todos se reían y accedieron a que –solo una-, ¿vale?-; una hora después había dejado a todos fuera de la partida, y papá me dijo que había sido –solo mucha suerte-, yo también lo he creído siempre, pero no me dejaron jugar más por si acaso… hoy día mi nieto Albert, -seis años- también me gana al domino, al parchís y la oca, -me pregunto si también será solo suerte-.





Es la hora de regreso tras un día
 inolvidable en el río Aragon 
Así acababa un día de “playa” en el río Aragón. Ultimo baño con los últimos rayos del sol penetrando a través de las copas de los árboles; recogida de bártulos y utensilios, y encaminarse de nuevo hacia el puente, subir el empinado sendero hasta la carretera, y hacer de la vuelta un paseo apacible y tranquilo, contándonos las distintas peripecias que habíamos vivido en la “playa”,  mientras el sol en el horizonte, se diluía en un tono rojizo, despidiéndonos también con su particular  acto vespertino y  dibujando  mil colores en el cielo jaques.

Papá y Sergio en el puente
nuevo del río Aragon





Papa nos preguntó por la noche; -¿os ha gustado la playa ?... –Claro, respondimos-, papá siguió,  -aunque no sea la auténtica  playa del  mar que conocéis por las postales,  podéis estar seguros que sois unos privilegiados por poder bañaros en estas aguas  claras y cristalinas del río Aragón, que llegan desde el mismo  corazón de los Pirineos  y que siempre recordareis con cariño y apego a estos lugares y a estos paisajes que tenéis la suerte de conocer y compartir; acordaros  siempre, estéis donde estéis.-
Toda la cuadrilla posando
a los pies del puente Nuevo
Su mirada y el brillo de sus ojos hablaban por si solos, más que su propia voz. Fue toda su vida un contumaz y férreo  enamorado de Jaca, de sus montañas, de su querida Escuela Militar de Montaña, de Candanchú, de sus marchas por Ordesa y los Pirineos , de sus escaladas y del ski, todo un deportista y un apasionado de la naturaleza, y aun mejor padre,que nos supo transmitir  esos valores y ese  sentir y aprecio tan especial por una tierra a la que amó hasta el último instante de su vida.



Hoy, en que he narrado uno de mis recuerdos favoritos, y desde lo más íntimo de mi corazón   y de mi memoria le digo a mis padres; Gracias, muchas gracias por haber compartido con nosotros ese sentimiento tan vuestro, y dejarnos  en  herencia   esa huella  de emoción y pasión  que nos enseñó para siempre a  amar, querer y sentir esta tierra como la sentíais los dos. Hoy nuestro querido río Aragón, sus aguas limpias y cristalinas, con su particular y característico murmullo, sus prados siempre verdes y esos  árboles  que nos cobijaron y nos conocieron,  conversan en mutua complicidad   de tantas vivencias y de tantos momentos felices compartidos juntos.
Mamá y papá a la izqda. con sus buenos amigos..
 (yo seguía mirando)

un beso papá... un beso mamá... gracias por aquellos tiempos tan felices a vuestro lado.





                                                         

  
                                                                                                                     

                                      

jueves, 25 de abril de 2013

Mis primeros viernes de mayo



Una de las fiestas más bonitas y de la que mejores recuerdos tengo guardados en mi corazón jaques , es sin duda la fiesta grande de Jaca:  la conmemoración  del Primer Viernes de Mayo, pero sobre todo  la de aquellos añejos “Primeros  Viernes de Mayo” de los años cincuenta y  sesenta, los de mi infancia;  los Primeros Viernes de Mayo, sobre todo los de  hoy día son totalmente diferentes e incomparables, más vistosos, más coloridos y mejor simbolizados  e interpretados conforme  a los tiempos modernos, nada que ver con las imágenes que conviven en mi memoria, aunque mis sentimientos  y mis emociones  cuando llega este viernes tan señalado,  cohabitan por igual… antes y ahora.

Siempre esperaba con inmensa  ilusión ese día;  Jaca y su gente, la que vive siempre allí y la que vive lejos y  regresa  el primer viernes de Mayo expresamente para vivirlo y disfrutarlo con la emoción propia, le dan un aura único e  incomparable a la ciudad ese día,  mezclando   con sus sentimientos  y colorido el ambiente y emoción tan personal de esa fiesta tan jacetana.


El desfile marcial de labradores y artesanos comandados por el Conde Aznar y  secundado por las bellas labradoras y artesanas jacetanas;  el himno de Jaca entonado con sentida emoción   a las puertas del Ayuntamiento,  acompañado por la multitud que ocupa todo el ancho y largo de  la calle Mayor;  el saludo cruzado de banderas y los sonidos y el sabor a pólvora  de los disparos de los arcabuces de las hermandades en los lugares más emblemáticos del recorrido, consiguen  que la sangre  baturra fluya a borbotones y se desborde  incontroladamente a la sombra del Monte Oroel.



Días antes, -en aquellos años-  prácticamente todos los niños nos preocupábamos de tener nuestro particular bastón de hierro al que llamábamos   “matamoros” ... si no recuerdo mal, era  un hierro de casi un metro de largo;  en la punta le colocábamos un fulminante explosivo y el mango,  una empuñadura en forma circular; cuando lo accionábamos  contra el suelo el pistón hacia explosión e  intentábamos sincronizar el sonido explosivo con los de  las descargas de los arcabuces  de las hermandades de artesanos y labradores en el desfile.

Hoy creo que esa tradición del bastón  ha desaparecido; o por lo menos ha menguado lo suficiente como para pasar inadvertida; supongo que a los que sois de mi generación os sonará de algo  lo que os he comentado; en las últimas visitas a Jaca en nuestra fiesta tan propia, no he podido observar ni constatar  esta costumbre entre los chicos de hoy.


También recuerdo con nostalgia y cariño el primer viernes de Mayo del  año 1964 en particular; En el desaparecido templete de Santa Orosia, nacía  el primer grupo de Danzantes infantiles  de Santa Orosia del que fui uno de sus pioneros; unos meses antes de la fiesta, la hermandad de danzantes “mayores” de Santa Orosia,  nos reclutaron a una docena de chicos de primero de bachiller del instituto Domingo Miral para entrenar y  formar  ese singular  primer grupo de danzantes infantiles, después hubo otras “generaciones”, pero por lo que sé,  la idea  no cuajó lo suficiente  y en apenas tres o cuatro años el grupo creo que  desapareció.



Con palos secos preparados de  fresno en ambas  manos, con nuestras zapatillas de cáñamo,  y con nuestro típico traje,  morada y ancha  faja de  baturro y pañuelo rojo sobre nuestros hombros, nos esforzamos y “combatimos” con ardor y mucha ilusión en las diversas danzas al compás del sonido de la   traca del “paloteau” por las calles de Jaca;



Lo innegable es que llamó mucho la atención el estreno del  grupito encuadrado en el desfile de ese año, incrustado entre las hermandades de artesanos y labradores;  mucha gente nos seguía por las calles de Jaca exclusivamente, para vernos  cada vez que nos tocaba actuar;  También nos invitaron a participar en el Festival Folclórico de los Pirineos y  recuerdo una de las  veces   que actuamos  en el Teatro  Olimpia de Huesca -como teloneros- delante de un selecto publico y  otras actuaciones en fiestas mayores  de pueblos cercanos. 


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De Izda a Dcha...(fila superior) Carlos De Arriba, José L. Hijós, José L. Zamborain, Jorge Ochando, Jose Mª Tomas y Ernesto Ara.
(fila inferior)     Enrique Piedrafita, Cerezo, y Rafael Puyuelo.

Mi recuerdo especial con cariño  para algunos nombres que mantengo en la memoria de aquella primera hornada, y que además también  fueron mis compañeros de instituto. 
  (Gracia Rumi, Juan José Ventureira, J. Luis Zamborain, R. Puyelo, Ernesto Ara, Hijós,  J. Mª Tomas Gracia, A. Cerezo, Enrique Piedrafita, Carlos De Arriba, J. Ochando  entre otros)…  

un abrazo muy fuerte si alguno de vosotros  leéis esto.



De nuevo este próximo primer viernes de Mayo estaré en Jaca,
 mezclado con mi gente y cantando al unísono nuestro himno...


 "Jaca libre sabe vivir, a la sombra del monte Oroel"...

Un vídeo-reportaje  corto de nuestra entrañable fiesta.